
Ora et labora. Así podría definirse mi trabajo.
Me siento como un monje del medievo. No hago nada, pero mis compañeros dicen que curran mucho.
En fin, estaba yo en mi trabajo, con todo el tiempo del mundo para pensar en lo que me diese la gana, cuando entraron a mi "oficina" dos personas para hacer sus labores.
Un hombre y una mujer. Bueno, eso pensé cuando me giré y observé sus rostros. El problema surgió cuando la mujer empezó a hablar.
Era soez, hablaba de forma brusca y exclamaba cosas como "la hostia!" "joder!" continuamente. No es que yo no lo haga, pero en público, lo normal es contenerse.
A eso hay que añadirle su extraña voz, parecida a la de un puber quinceañero.
Total, que me fije en su cuerpo, para ver si esque no era una mujer y me había confundido.
Bueno, su cuerpo era reducido y ancho (bajita y gorda, vamos) morena de pelo corto, de unos cuarenta años, hombros caídos y espalda curva. Lo que se dice una mujer de bandera, vamos.
En ese momento, a mi mente llegó una profunda reflexión: "Esa tía es una tortillera marimacho".
Continué con ese pensamiento, hasta que empezó a comentar con su compañero sobre una televisión que este quería comprar. El le dijo que el vendedor le había aconsejado que comprase una philips de cuarenta que le había mostrado, y ella le preguntó si el vendedor era amigo suyo, ya que (y cito textualmente) "cuando voy a Bilbao, yo tengo mi tienda de confianza donde he comprado tres televisores y cadenas de música".
Duda solucionada. Era de Bilbao.
-Lo mejor: Que se fue rápido.
-Lo peor: Que realmente fuese una mujer.
-Puntuación: 1,5
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